Katherine Figueroa, Ivy Queen en Yo Soy: “Sí, existimos mujeres con una voz bastante gruesa”
La imitadora de Ivy Queen responde a las críticas por su voz y honra la memoria de su madre en esta entrevista con Latina.
Katherine Figueroa, actual imitadora de Ivy Queen en Yo Soy 2026, habló sobre su historia en la música, la pérdida de su madre, su matrimonio con el imitador de Josimar y el proceso de aceptar una voz que muchas veces fue cuestionada. Con timidez fuera del escenario, pero fuerza total al cantar, asegura que hoy su mayor motivación es demostrar que también existen mujeres con voz gruesa y potente.
¿Cómo iniciaste en el mundo del canto?
Canto desde muy pequeña. Cantaba en el baño cuando estaba chiquita. Mis papás tenían un grupo y empecé a cantar aproximadamente a los siete años. Era muy pequeña, cantaba algunos temas y luego las cantantes oficiales seguían con el show. A los 12 años ya empiezo a cantar sola.
¿Volverías a presentarte con tus padres?
No. Mi mamita falleció hace cuatro años y mi papá ahora tiene otra familia. Me tocó abrirme paso, tocar puertas en diferentes agrupaciones para ver si les gustaba mi peculiar voz.
¿Cómo descubriste que podías imitar a Ivy Queen?
Hace cuatro años, cuando mi mamá aún estaba viva, veía Yo Soy y decía: “Sería chévere ir”. Me comparaban con Olga Tañón, pero yo me siento más cómoda imitando a Ivy Queen por el parecido de la voz. Empecé a practicar, luego vino la pandemia y todo quedó en pausa hasta que llegó el momento.
¿Tu mamá llegó a escucharte imitarla?
Sí. Me dijo lo mismo que todos: “Créetela, actitud”.
¿Por qué recién esta temporada?
Por miedo e inseguridad. Las redes sociales pueden ser crueles y no me sentía preparada psicológicamente.
¿Quién te convenció de dar el paso?
Mi esposo. Él me orientó mucho, me aconsejó cómo moverme, cómo cerrar con el abanico, detalles que podían favorecerme en el escenario.
Sabemos que tu esposo es el imitador de Josimar. ¿Cómo se conocieron?
Es chistoso. Yo había terminado una decepción amorosa y pedí en mis 12 uvas viajar y hacer dinero. Me llamaron para ser corista del imitador de Josimar y su Yambú. Él era muy tranquilo, solo trabajaba y dormía. Yo quería conocer el país, así que tocaba su puerta y le decía: “Vamos a pasear”. Así empezamos a conocernos. Al inicio yo huía del compromiso, pero formalizamos. Llevamos siete años.
¿Cómo nace la idea de tener una banda juntos?
Siempre nos llamaban a diferentes agrupaciones y terminábamos trabajando juntos. Nos dimos cuenta de que armábamos la fiesta los dos solos y decidimos formar nuestro propio grupo.
¿Cuál ha sido el momento más duro de tu carrera?
Aceptar mi voz. Tocaba puertas y me pedían cantar en tonalidad más femenina. Me decían “te llamamos” y no pasaba nada. Me costó quererme con mi voz. Mi esposo siempre me decía que son pocas las mujeres que cantan así. Recién hace unos meses empiezo a aceptarme más, aunque en redes aún dicen que parece voz de hombre. Pero sí existimos mujeres con voz gruesa.
¿Qué te motiva hoy en la competencia?
Inicialmente mi esposo, pero sobre todo mi mamá. Cuando ella falleció sentí un quiebre. Ella me enseñó a cantar. Estar aquí es por ella. Sé que estaría orgullosa.
¿Cómo te preparas para los conciertos?
He trabajado la comparación de voces y también explico que no imito a la Ivy Queen de los 2000. Hoy ella tiene otra etapa: voz más fuerte, más peso en vivo, otra imagen. La gente me dice que estoy casi al 90%, pero que me falta actitud, ser la diva, la potra, la caballota.
¿Qué es lo que más te inspira de Ivy Queen?
Que fue la primera en abrir puertas a las mujeres en el reggaetón. Si ella pudo hacerlo, ¿por qué yo no puedo abrir puertas para mujeres con un color de voz como el mío?
Tu casting fue viral. Si Ivy Queen lo viera, ¿qué le dirías?
Que me ponga un fueguito, un emoticón, lo que sea, y soy feliz. Me encantaría que sepa que en Perú hay una humilde servidora que la imita con mucho respeto. Sería un sueño que me diga: “Vamos, mami”.
Con timidez al hablar pero determinación absoluta al cantar, Katherine resume su reto personal en una frase clara: “No hay de otra, o lo hago o lo hago”.
