La noticia que más golpeó el fin de semana tuvo nombre propio: Patrick Hiroshi Ospina Orihuela. El suboficial de la Policía Nacional y miembro del Cuerpo de Bomberos falleció tras intentar rescatar a un perrito que había quedado atrapado en un el río Rímac, a la altura del puente Rayito de Sol.
El viernes, en un acto de valentía, descendió con un cable tensado para cruzar el caudal y acercarse al animal. Sin embargo, resbaló y ambos fueron arrastrados por la fuerte corriente. De inmediato se desplegó un intenso operativo de búsqueda con drones, helicópteros y brigadas a lo largo del río, desde varios puentes hasta la zona del Callao.
Las horas pasaban y la esperanza de hallarlo con vida se reducía. Finalmente, el sábado al mediodía, su cuerpo fue encontrado en una desembocadura cercana a la Base Naval. La confirmación cerró una jornada marcada por la angustia y la solidaridad de sus compañeros.
Patrick fue ascendido póstumamente al grado de suboficial de primera en acto de servicio. Su madre, entre lágrimas, expresó orgullo por el sacrificio de su hijo, a quien calificó como “un gran héroe”.
Amante de los animales y fiel a su vocación de servicio, Patrick será recordado no solo por cómo murió, sino por la razón que lo llevó a arriesgarlo todo: salvar una vida.