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Yine y Matsigenka, dos lenguas nativas de la Amazonía peruana

Portada 03 de Setiembre del 2019

Conoce un poco más de estas culturas milenarias que esconden más de un secreto sobre la Amazonía peruana.

Por: Latina redacción

Nuestra Amazomía esconde una rica historia que muy pocos conocen debido a la poca difusión que se le da. Es por este motivo, que Pluspetrol presenta la campaña “Lenguas Legendarias”, para poner en valor culturas como la yine y matsigenka, mostrándolas como atractivos patrimonios culturales del Perú.

 

Como parte de esta campaña, la escritora peruana Teresina Muñoz – Nájar viajó a las comunidades de Nuevo Mundo y Miaría para conocer la cultura, tradiciones e historias, asumiendo el reto de agrupar dichas historias en la colección “El libro de nuestra selva”, compuesto por 4 cuentos infantiles bilingües para niños de 6 a 11, el cual contó con la colaboración de intérpretes como Rittma Urquía. Estos relatos los puedes descargar en www.lenguaslegendarias.pe

 

En esta oportunidad, te mostraremos un poco más sobre estas culturas milenarias, resaltando las diferencias en su arte, vestimenta, creencias y en el lengua.

 

Los Yine, hombres y mujeres ancestrales, resaltan por su alegría, historias y dominio del río. Desde sus inicios se han dedicado a la pesca artesanal del bagre, boquichico o doncella en las aguas del Urubamba o en sus afluentes como el Sensa o Mishahua. Además, se han desarrollado en la agricultura, con el sembrio de cacao, plátano, yuca y camote.

 

Estas personas, orgullosas de su lengua nativa, buscan preservarla a través de los cuentos e historias que tienen sobre su origen, como lo hace Teresa Sebastián o Rittma Urquía, protagonistas en la campaña “Lenguas Legendarias” de Pluspetrol, que promueve y revaloriza la cultura de las comunidades de su zona de influencia, llevando dichas manifestaciones más allá de la región y dejando a los pobladores locales un legado tangible de su lengua y su cultura para las actuales y siguientes generaciones del Bajo Urubamba.

 

En tanto, los Matsigenkas, se identifican por su lengua fluida, su cushma (diseños horizontales y verticales), comen pescado, yuca y son cazadores. “No buscan pleitos, son pacíficos, puede domesticar”, cuentan los pobladores en Nuevo Mundo. Las expresiones artísticas reflejan los mitos y leyendas donde están presentes el majaz, el makisapa (mono), los peces, aves y plantas; y un valor de identidad y pertenencia a un país.

 

Históricamente, estas personas han vivido en las cabeceras de los ríos pequeños como el Picha, Mishahua, Camisea, Witiricaya, Camagariato, Mipaya, Pagoreni o el río Timpía, que son afluentes del Urubamba.

 

 

ARTE Y VESTIMENTA

 

El yine es una filosofía y cultura que relaciona su territorio con la flora y la fauna que les rodea, busca que las personas interioricen sus creencias, historias, y vivan tranquilos desarrollando la pesca, la caza y la siembra. Este estilo de vida lo aplican a los colores y diseños que hacen en sus telares aprendidos instintivamente de sus padres.

 

“El arte yine trabaja con los colores rojo, negro, blanco, crema, verde y gris. Las mujeres pueden usar una cushma de líneas que representan a las aves o serpientes; los varones llevan un diseño de la huella del tigre (u otorongo) para que no sean cobardes; el diseño de una tortuga para que las mujeres no sean andariegas; el de una mariposa infunde alegría…los colores negros los sacamos de una raíz clipi más greda negra, y el anaranjado, por ejemplo, de una hierba maribati, que debe hervir en agua. La cushma representa el carácter de la persona. Esto no es solo un tejido, es nuestra herencia”, explica Teresa Sebastián, maestra artesana que impulsa el arte dentro del “Programa de Apoyo al Desarrollo de la Artesanía Matsigenka – Yine” de Camisea.

 

Por otro lado, Jeny Díaz Vargas, maestra artesana encargada de impulsar el tejido matsigenka basado en diseños horizontales y verticales, dijo: “Me siento muy orgullosa de saber el tejido. Nunca me voy a cansar de hacerlo. Nuestro sueño es crecer con nuestro producto, que sepas que existe el matsigenka. Los matsigenkas se inspiran en la naturaleza. Una vez que empezamos el tejido, debemos terminarlo. Una cushma puede demorar hasta 1 mes en terminarla. Con la cushma nos identificamos, en reuniones, en fiestas, para contar historias. Ahora ya sembramos el algodón en nuestras chacras. Nuestra asociación de tejedoras se llama Maviqui, que es una semilla dura y difícil de malograrse”.

 

 

DIVINIDADES DE LOS YINE Y MATSIGENKA

 

Los vecinos de Miaría, como Marlis López Breñes y Rittma Urquía, cuentan que antes sus abuelos, por las tardes, en la oración, se juntaban con los menores a contar historias de los antiguos yines, “seres vivientes del río Urubamba (yami), luego de la pesca, hacían fogata. Siempre en la orilla del río, en las piedras. Cuentos e historias o mitos y leyendas sobre los otorongos, las arañas, gallinazos, serpientes”.

 

Para entender el origen de Miaría, como parte de los pueblos yines en el Bajo Urubamba, los traductores como Rittma Urquía cuentan la siguiente historia:

 

“En los primeros años del Siglo XX, vivía en la Amazonía de Loreto, un joven llamado Elías Sebastián Etene por una de esas comunidades que se recomponían a la masacre del desastre cultural y de identidad que cultivaron muchos caucheros (se vivió en toda la Amazonía, desde Loreto hasta Cusco). Elías tenía 4 hijos, y luego a cada uno de ellos los envío a que habiten en Sensa, Miaría, Bufeo Pozo y una zona conocida como Bucone. Ellos enseñaron el culto por la naturaleza. El sol, la luna, las estrellas”.

 

“El Dios yine es algo eterno, que está presente en la naturaleza, que no termina”.

 

Como los yines, los matisgenkas son grandes contadores de historias vinculadas a la tierra, el agua, la luz, el sol o la luna. Ellos tienen al dios Tasorinchi, en referencia a la naturaleza, y Sanakarite, en referencia a los ángeles o espíritus.

 

Rittma Urquía, cuenta que, si bien hace muchos años los yines y matisgenkas tenían rivalidades por territorios, ahora la comunión entre ambas culturas se complementa: se pueden casar entre yines y matsigenkas.

 

Indican que gracias al deporte (el fútbol, vóley), los aniversarios y fiestas tradicionales a los que yines y matisgenkas se invitan mutuamente, ellos empiezan a relacionarse más estrechamente a través de los ríos y quebradas del Bajo Urubamba. Ademá , asegura que los yines tienen vínculos milenarios con los matsigenkas, yaneshas o asháninkas, mientras que con los shipibos siempre hubo lejanía y  pleitos.

 

 

LENGUA YINE

 

 “Es hablada desde hace muchos años, desde antes de los colonos (españoles en el siglo XV). La lengua yine es aglutinante. En una oración puede haber 3 palabras, pero en el yine puede aglomerarse en una sola palabra”, cuenta Rittma Urquía.

 

“Dicen que la lengua yine es difícil de aprender, respecto a la asháninka, matsigenka. El sonido y pronunciación de la lengua yine es lo más difícil de aprender. Algunas palabras son nasales o interdentales”, agregó.

 

“Sentimos amor al hablar la lengua yine. Cuando iba a Lima y me encontraba con gente yine, con las señoritas, les digo que no se avergüencen de hablar su lengua”, finalizó.

 

LENGUA MATSIGENKA

 

Ángel Díaz, estudioso y traductor matsigenka, traduce las siguientes frases:

 Tú: viro

 Yo: Haro

 Ella: Irorori

 Él: Irirori

 Él habla matsigenka: iririori inianti matsigenka

 Te amo: notakempi

 Te adoro: nonintakempi

 

“Los matsigenkas usan palabras en español como una especie de jerga”.

 

• MONTEA: salir al monte, a la selva pura. Por ejemplo.

• “Un día…” (pativo guta giteri), siempre usan esta frase, al inicio, cuando cuentan sus historias.

 

Personas como Ángel, considerado maestro por los propios matsigenkas, es consciente de la importancia de preservar la lengua, por eso, realiza apuntes de las historias y formas sintácticas.

 

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