“No hay nada más bello que ser distinto”: el imitador de Nino Bravo en Yo Soy y su camino tras una infancia marcada por el bullying
El imitador abre su corazón y cuenta cómo las artes marciales y la música transformaron su vida, mientras asume el reto de interpretar a una voz irrepetible.
Actualizado el: 07 abril 26 | 06:22 pm
Sin filtros, Sebastián Hormazábal, el imitador de Nino Bravo en Yo Soy Grandes Batallas 2026 inicia un testimonio marcado por la resiliencia, la disciplina y la pasión por la música.
Antes de llegar a la imitación, su camino fue completamente distinto. Era cantante de cumbia y nunca imaginó interpretar a Nino Bravo. “Yo nunca tuve en mi mente imitar a ningún artista”, confiesa. Todo cambió casi por casualidad, cuando recordó a una profesora que le dijo que su voz tenía similitudes con la del icónico cantante. Sin preparación previa, cantó “Un beso y una flor” y ahí comenzó todo.
Desde ese momento, inició un proceso profundo de estudio: no solo de la voz, sino también de la historia y esencia del artista. Hoy, reconoce que el reto es enorme. “Tengo que hacer siempre la voz de una persona joven y eso es muy difícil”, explica, resaltando que no existe una referencia de cómo habría evolucionado la voz de Nino Bravo con el tiempo.
Esa exigencia artística también implica una responsabilidad emocional. “Sobre mis hombros cargo una leyenda”, afirma, dejando claro que su objetivo es respetar el legado sin caricaturizarlo.
Su paso por el programa ha sido clave en su carrera. Ganó Yo Soy Chile por votación del público y logró un cuarto lugar Yo Soy Grandes Batallas Internacional.
Más allá del escenario, su propósito es aún mayor: formar personas. Actualmente estudia una carrera enfocada en convivencia escolar, con el objetivo de ayudar a niños y jóvenes a enfrentar problemas como el bullying. “No hay nada más bello en la vida que ser distinto”, sostiene, convirtiendo su historia en un mensaje de inspiración.
Hoy, disfruta cada presentación, cada aprendizaje y cada vínculo dentro de la competencia. Y aunque reconoce que la experiencia pesa, también la convierte en una fortaleza. “Ahora estoy disfrutando lo que hago”, dice, con la convicción de quien ha recorrido un largo camino.
