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Un enemigo silencioso: Los efectos de la violencia doméstica en nuestra sociedad

Portada 01 de Setiembre del 2020

Conozcamos más sobre esta realidad que habita en los hogares peruanos.

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Por: Latina redacción

La violencia y el abuso de la mujer, antes y durante el embarazo, toman diferentes formas. El comportamiento agresivo y coercitivo puede incluir el abuso físico, psicológico y sexual. Algunas señales de violencia física que pueden observarse en las mujeres en general que sufren violencia domestica son: debilidad física, dolor muscular, dolor de cabeza o migraña, desordenes menstruales, escalofríos, sofocos, desordenes digestivos e hipertensión. Algunas señales de violencia psicológica son: dificultad para concentrarse, insomnio, pesadillas, deficiencia de memoria, dificultad para tomar decisiones, tristeza, desconfianza en los demás y disminución de la autoconfianza. A pesar de ello, muchas mujeres, expuestas a violencia doméstica, se sienten reacias a denunciar los abusos que ejercen sus parejas.

 

¿Cómo es que la violencia contra la madre afecta el desarrollo de la niña y niño?

Las madres que padecen de violencia tienen un daño psicológico que conduce a la depresión y al estrés. En la gestación, si hay estrés, el organismo genera sustancias que hacen que el parto se adelante, por tanto, el bebé no completa su desarrollo dentro del vientre, naciendo con bajo peso y muy pequeño. Estas condiciones generan riesgo para la desnutrición y retraso en el desarrollo. En la infancia, una situación de estrés en los niños, hace que se reduzca la producción de sustancias que promueven el crecimiento del niño, de otro lado, se requiere más cantidad de alimentos pues esta condición de estrés demanda más energía. Todos estos procesos afectarán el aprendizaje, el lenguaje, el estado emocional y las funciones motoras, es decir, no logrará todo su potencial de desarrollo, y a largo plazo, perjudicará su salud y comprometerá sus logros educativos y económicos.

 

Vivir en un ambiente saludable con una cultura de paz es importante para el desarrollo pleno de las personas que viven en el hogar. Por ello, la violencia no debe ser normalizada en la familia, sino, enfrentada con rigurosidad para prevenirla o eliminarla. Por favor, si sufres de violencia, denuncia a la Linea100 del MIMP o acércate al Centro de Emergencia Mujer (CEM) más cercano de tu localidad. ¡No te quedes callada!

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