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La actividad física: aliada contra el cáncer de mama

Portada 26 de Octubre del 2020

El aumento de la actividad física disminuye las sustancias asociadas a la inflamación crónica (vinculadas también al sobrepeso y obesidad), lo cual ayuda a reducir el riesgo a padecer cáncer de mama.

Por: Latina redacción

El cáncer de mama se mantiene como la principal neoplasia que afecta a la mujer peruana. Según cifras publicadas por el Observatorio Global del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (Globocan) indican que para el 2025 se diagnosticarán alrededor de 8375 nuevos casos.

 

Diversos estudios en el mundo señalan sobre los beneficios que tiene la actividad física en la reducción del riesgo a padecer cáncer de mama.

 

“Esto se debe a que el ejercicio disminuye el número de las células de grasa ubicadas en el organismo debido al sobrepeso o la obesidad, el exceso de estas produce estrógenos; una hormona que, en desequilibrio, se relaciona con el cáncer de mama. Además de esto, el ejercicio físico disminuye significativamente los biomarcadores inflamatorios como interleucinas y factores de necrosis tumoral, a la vez que estimula la activación de las células de nuestro sistema inmune”, explica Ingrid Pérez, nutricionista de Oncosalud.

 

Los beneficios de la actividad física para pacientes oncológicos son tanto fisiológicos como psicológicos. Hoy en día, se encuentran bien determinados y apoyados porevidencia que integra la actividad física en programas de intervención basados en ejercicios estructurados para pacientes, durante y después de los tratamientos antineoplásicos.

 

La actividad física parece ser particularmente beneficiosa en mujeres postmenopáusicas, pero existe evidencia de que en mujeres menores de 45 años también disminuye el riesgo de padecer esta neoplasia.

 

“Si bien no hay demostración de que el sedentarismo aumente el riesgo de cáncer de mama, sí existe una fuerte asociación entre actividad física y prevención de éste. Hasta la fecha, las investigaciones demuestran que las mujeres con actividad física regular presentan menor riesgo de cáncer de mama entre el 14 % a 25 % dependiendo de su edad y características fisiológicas. El ejercicio repetido y practicado de manera constante, reduce el estrés oxidativo (que daña nuestras células) por lo quepuede ser beneficioso también para prevenir la progresión del tumor y la metástasis en casos de enfermedad activa”, indica Ingrid Pérez, nutricionista de Oncosalud.

 

La especialista brinda algunas pautas para llevar un estilo de vida que permita prevenir esta enfermedad.

 

Ejercicios:

 

El ejercicio se define como una actividad física realizada de manera dosificada y sistemática, es decir, con una frecuencia, intensidad, duración y modo específico, con propósito de mejorar variables de salud asociadas a la condición física. Para mejorar estas variables existen varios métodos de entrenamiento tales como aeróbico, resistencia y flexibilidad.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar como mínimo 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada para reducir el riesgo de sufrir este y otros tipos cáncer.

 

Los ejercicios aeróbicos son aquellos como caminar, trotar, bailar o pedalear. Deben realizarse entre 30 y 60 minutos. También, se recomiendan los ejercicios de fuerza, como las sentadillas, el levantamiento de pequeñas pesas, las planchas, y deportes como el crossfit, porque ayudan a mejorar la funcionalidad física.

 

En el caso de las personas que llevan mucho tiempo sin ejercitarse, la clave es ir de a pocos. Una opción recomendable es subir escaleras, si se realiza con la intensidad suficiente puede ayudar a incrementar la frecuencia cardíaca y respiratoria. Los ejercicios de tonificación previenen la pérdida de masa muscular y mejoran la densidad ósea.

 

La prescripción del ejercicio físico debe ser siempre individualizada, más aún en pacientes diagnosticadas, es necesario la evaluación específica de posibles factores de riesgo o antecedentes cardiopulmonares y neurológicos.

 

Se debe tener en cuenta que el deporte lleva como consecuencia natural mejorar la dieta. Es fundamental consumir alimentos más saludables incluyendo todos los grupos, en especial las frutas y verduras de diferentes colores. La especialista recomienda reducir al máximo las opciones no nutritivas como la comida chatarra, el alcohol o las bebidas azucaradas.

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